¿Es adictivo jugar en casinos?

¿Es adictivo jugar en casinos?

Cuando hablamos de casinos, tenemos que abordar uno de los temas más complejos que existen.

En de la adicción a los juegos de azar. ¿Qué es realidad y qué es ficción en esta imagen de enfermedad que existe, en general, y está asociado a los que juegan y apuestan?

¿Se volverán adictas todas las personas que apuesten en un casino? ¿Se puede considerar un enfermo a todo el que entre a un casino?

Muchas preguntas y pocas respuestas.   Pero todo con muchos prejuicios.

Obviamente que la respuesta es no. Los de azar no causan más adicción que cualquier otro comportamiento en la sociedad.

Al revés. Hay estudio que indican que la adicción al juego es más pequeña que las adicciones al alcohol, al tabaco e incluso que la adicción al crack, para que comparar con drogas populares y diseminadas en nuestra sociedad.

De una manera general, los comportamientos de riesgo tiene indices muy cercanos cuando hablamos de este tipo de actividades.

Pero, ¿por qué es esta etiqueta de vicio más popular entre los jugadores que entre las otras áreas de la sociedad?

Basta con alguien hablar de conceder permisos a algún casino para que mucha gente se vuelva loca demonizando la actividad.

Primero, debemos separar a dos conceptos fundamentales: el comportamiento normal y el comportamiento patológico.

Esto parece obvio para hay mucha gente que no lo entiende. Todas las actividades en la vida pueden realizarse con un comportamiento normal o con un comportamiento patológico, que requiere cuidados médicos.

Esta dualidad del comportamiento human es fácilmente observable, desde la alimentación, con el problema de la obesidad que asola el mundo, bien como en las adicciones a las bebidas, sexo, compras, etc.  La compulsión es un comportamiento parecido, sea cual sea su objeto.

Así, no habrá adicciones mejores o peores, solo adicciones.  Del mismo modo que todos que se toman una copa o una cerveza, no son alcohólicos, todos los que juegan en una tragaperras no son adictos al juego.

La diferencia es el prejuicio. Hay una imagen negativa atribuida a los juegos de riesgo. Por cierto, ¿por qué les llamamos juegos de azar y no juegos de suerte?

Se trata el tema como si fuera un defecto mora, un desvío de conducta. Mientras que no hay problema cuando pasan anuncio de cerveza, u otros temas, el hecho de que hagan publicidad a  juegos o apuestas, parece ser un tema con menos dignidad.

Mucho de esto viene de la influencia religiosa. Las religiones cristianas presentes, tanto en América Latina como en España, pasan una visión negativa del juego, pese a que varios tipos de juego de riesgo estén presentes a lo largo de toda la historia humana.

Por ser una institución muy poderosa, la iglesia logra imponer su visión a los fieles y a la generalidad de la sociedad, transformando los juegos de azar en in problema, cuando en realidad no lo son.

El 99% de los países del mundo poseen algún tipo de juego legalizado y cuando turistas de países donde el juego está prohibido viajan a otros países, buscan a sus casinos para poder jugar.

Estados Unidos, Portugal, Uruguay, Paraguay y Argentina y España, todos poseen casinos legalizados, que generan empleo, dividendos, impuestos y dinero.

Los juegos no crean más adicción que otras actividades, es sencillo. Solo se da más destaque a esa adicción por el prejuicio existente.

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